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Qué ver durante 48 horas en Bélgica

Qué ver durante 48 horas en Bélgica

Qué ver en Bélgica

El verano pasado salí por primera vez de España a uno de los destinos más típicos y conocidos en Centroeuropa: la pintoresca Bélgica. Este país es muy conocido por sus ciudades y pueblos de estilo medieval y su arquitectura de estilo renacentista. Su capital, Bruselas, acoge a miles de personas provenientes de diferentes culturas. Esta ciudad posee una estética más moderna a diferencia de la conocida Brujas, otra de las ciudades más conocidas por la belleza de sus casas y lagos, que nos recuerdan a la época medieval. Además de estas dos ciudades, también tuve la oportunidad de visitar Gante, una ciudad con un estilo muy similar a Brujas cuando nos acercamos a su casco viejo, pero con edificios modernistas que la acercan más a la arquitectura del siglo XXI.

Pude visitar estas tres ciudades en tan solo 48 horas, ya que no son muy grandes y pueden visitarse de forma rápida utilizando el transporte público y los tours guiados que nos enseñan las partes fundamentales de cada ciudad. Al tercer día continué con el viaje hasta Ámsterdam (Países Bajos), una ciudad que es mucho más extensa de visitar, por lo que solo quise dedicarle dos días a conocer Bélgica, ¡aunque no me importaría volver para refrescar la memoria!

Así que, si tenéis planeado un tour por Centroeuropa y planeáis pasar por Bélgica sin perder mucho tiempo, ¡apuntad estas recomendaciones para aprovechar vuestro viaje al máximo!

Bruselas

Qué visitar en Bruselas

Grand Place

La Grand-Place está situada en el centro de Bruselas y es un punto de interés turístico de obligada visita. Es considerada una de las plazas más bellas del mundo, ¡y no es para menos! Sus edificios están decorados con ornamentos dorados que la hacen aún más impresionante. De noche, la plaza se ilumina y las terrazas de los establecimientos que rodean la plaza se llenas para poder disfrutar de una deliciosa cerveza belga y cómo no, las clásicas patatas fritas.

En agosto de cada año par se instala en ella una gran alfombra de flores compuesta por más de 500.000 begonias, por lo que si estás planeando una visita a esta ciudad, no estaría de más fijarte en la fecha para que puedas ver esta plaza en su máximo esplendor, llena de color y de vida.

Galerías Reales Saint Hubert

Estas galerías fueron diseñadas en 1847, siendo las primeras galerías comerciales de Europa. Su estética conserva toda la esencia de la época, con un aire destacado y elegante. El techo está totalmente acristalado, dejando pasar la luz e iluminando los escaparates de las tiendas de forma natural.

En estas galerías encontrarás comercios de todo tipo, pero fundamentalmente tiendas de chocolate belga para llevar o degustar en el momento. Además de estar deliciosos, suelen envolverlos en unos packagings muy cuidados, perfectos para hacer un regalo. También hay unas cuantas tiendas de ropa de lujo que merece la pena ver… ¡aunque sea desde el escaparate!

Dentro de las galerías os recomiendo especialmente dos tiendas: en Neuhaus, donde podréis probar las mousses de chocolate al igual que si fuera una tarrina de helado. Yo me pedí la mousse de chocolate con frutos rojos, y por encima te ponen toppings de chocolate. Es muy dulzón -demasiado para mi paladar- pero ¡merece la pena probarlo! Y en La Belgique Gourmande podréis encontrar una gran variedad de dulces: trufas, almendras, pralinés, macarons… ¡su interior huele increíble!

Manneken Pis

El Manneken Pis es una estatua de bronce situada en una fuente del centro de Bruselas. Es uno de los símbolos de la ciudad de Bruselas que representa el espíritu independiente de sus ciudadanos. En algunas fechas señaladas se puede ver al Manneken disfrazado, como por ejemplo en Navidad.

Siempre suele estar muy lleno de gente y es complicado hacerse una foto en la fuente, así que aprovecha las horas de menor afluencia para visitarlo y de paso, dar una vuelta por las calles circundantes, ¡que están llenas de puestos de gofres!

Muy cerca del Manneken Pis se encuentra la Jeanneke Pis, la representación femenina de la figura. Es algo menos conocida y menos transitada, ¡así que aprovecha para hacerle una foto!

Catedral de Bruselas

La catedral de Bruselas es un edificio de estilo gótico, construido entre los siglos XIII y el XV. Fue restaurada recientemente y su aspecto está muy cuidado. Su nave central está rodeada de vidrieras, esculturas y objetos religiosos muy bien conservados que hacen que se convierta en una visita obligatoria para todos aquellos amantes del turismo religioso.

Palacio Real de Bruselas

El Palacio Real de Bruselas se sitúa en la parte alta de la ciudad. Es la sede de la monarquía belga, pero desde el 1831 la realeza ya no habita este palacio. Está abierto al público desde el 21 de julio, día de la Fiesta Nacional, hasta principios de septiembre. Sus jardines y su exterior me parecieron preciosos, fui por la tarde y no había demasiada gente, por lo que pudimos pasear tranquilamente por los alrededores y hacer muchas fotos.

Parque de Bruselas

Junto al Palacio Real nos encontramos el Parque de Bruselas, que nos permite disfrutar de unas vistas panorámicas únicas de la ciudad desde su punto más alto. Está lleno de turistas y todo tipo de artistas tocando música, gente practicando deporte o pintando, y reuniones de jóvenes que quedan para charlar o escuchar música sobre el césped. Un paseo muy agradable para descubrir y conocer la cultura local de la ciudad. Os recomiendo visitarlo a la hora del atardecer, ya que es impresionante ver cómo el sol desciende sobre la ciudad de Bruselas.

Atomium

El Atomium fue el pabellón y el símbolo principal de la Exposición Universal de Bruselas de 1958. Su estructura representa un átomo de hierro, con una altura de 102 metros. Está formada por 9 esferas conectadas entre sí por varios tubos metálicos.

La importancia de este símbolo para la ciudad lo hace una de las visitas fundamentales para todo visitante de Bruselas. Eso sí, está situado a las afueras de la ciudad, por lo que tendrás que perder algo de tiempo en el desplazamiento. Yo solo tuve dos días para visitar la ciudad, así que no me dio tiempo a llegar hasta allí.

Dónde comer en Bruselas

Fritland

Fuente: Fritland

Fritland es un clásico en Bruselas. Es una restaurante de comida rápida cuya especialidad son las patatas fritas. Las sirven en un cono junto a varias salsas a elegir -hasta 13 sabores diferentes-. La gente suele sentarse en los alrededores de la plaza para comerlas. También tienen los Mitraillete, que es un pan francés relleno de carne y patatas fritas.

Está situada en la calle Henri Maus Straas, junto a la Grand Place, muy fácil de encontrar porque las filas son enormes. Yo no pude probarlas porque no queríamos hacer fila, pero aun así hay muchas opciones más para probar las patatas fritas de Bruselas, que no dejan de ser eso… patatas fritas.

La Maison des Crêpes

La Maison des Crêpes está situada junto al Ayuntamiento de la ciudad. Disponen de local interior y terraza donde poder degustar una amplia variedad de crêpes de todo tipo. Son bastante grandes y están bien rellenas, además de acompañarlas con un poco de ensalada. Nos parecieron deliciosas y con un precio buenísimo para ser el centro de la ciudad. Si queréis degustar unas buenas crêpes -tanto saladas como dulces- ¡no dudéis en visitarlos!

Tonton Garby

Fuente: mikestravelguide.com

No nos dio tiempo a visitarlo, pero Tonton Garby es un lugar emblemático en la ciudad para poder degustar sus famosos y deliciosos bocadillos a un precio sin igual. Está entre los mejor valorados en Tripadvisor y no es para menos. La amabilidad de su dueño y el cariño con el que prepara las comidas es algo muy valorado por los visitantes. Dispone de una amplia variedad de ingredientes, entre los cuales destaca sus riquísimos quesos, para poder preparar un bocadillo a gusto de cualquier paladar.

Drug Opera

Junto a nuestro apartamento, muy cerca del Ayuntamiento, nos encontramos con Drug Opera, un coqueto restaurante con una decoración extremadamente cuidada y original. Su terraza es ideal para degustar alguno de sus platos o tomar un café. Los precios he de decir que no son demasiado baratos, pero merece la pena darse un caprichito y disfrutar de este único local. ¡No te olvides de hacer fotos cuando pases por su fachada iluminada de noche!

Brujas

El segundo día en Bélgica lo aprovechamos para coger un tren y hacer un recorrido por otras ciudades emblemáticas del país, como es la ya conocida Brujas. Fuimos en tren, el ticket de ida y vuelta cuesta alrededor de 32 euros, y con el mismo billete puedes hacer parada en Gante. El trayecto Bélgica-Brujas dura tan solo una hora y media; a nosotras se nos hizo muy corto. ¡El paisaje que veréis por la ventanilla del tren es digno de disfrutar y admirar!

La estación de Brujas está muy cerca del centro, para ir hacia allí hay que cruzar un parque y después ya comenzamos a ver las tan características y pintorescas casas de Brujas. A pesar de tener un aspecto antiguo, muchas de ellas están renovadas y sus fachadas están pintadas con colores alegres y divertidos. Cómo no, todos los turistas aprovechamos para hacernos una foto 😉

Tras un paseo cortito llegamos por fin a avistar el centro de Brujas. Un lugar muy especial que aún conserva su estética medieval por la que turistas de todo el mundo se desplazan a esta ciudad para admirar su encanto.

La Plaza Mayor, el centro neurálgico de la ciudad, está rodeada de edificios emblemáticos con siglos de antigüedad. En su centro se reúnen diversos comerciantes que en sus puestos venden todo tipo de comida, y también podemos encontrar puestos de ropa. Desde el campanario Belfort, situado en la misma plaza, los turistas pueden subir a lo alto de la torre para disfrutar de un paisaje único de la ciudad.

Alrededor de la plaza encontramos diversas calles comerciales con tiendas de todo tipo, especialmente de souvenirs. En estas tiendas podemos encontrar un regalo típico de la ciudad; piezas elaboradas con encaje de bolillos. Y es que Brujas está considerada como la cuna del encaje. En el Museo del Encaje de Brujas tendrás la oportunidad de conocer todos los secretos sobre este oficio tan antiguo de la ciudad y descubrir auténticas maravillas elaboradas con encaje.

Canales de Brujas

Y cómo no, no te puedes ir de Brujas sin dar un paseo por sus canales.

En cuanto a la comida, nos costó encontrar un sitio bueno y sobre todo, barato, ya que los precios en la mayoría de sitios eran elevados. Por fin después de media hora buscando llegamos hasta un pequeño bar/cafetería que preparaba bocadillos caseros de diferentes sabores, llamado Piece Uniquè. Tú eliges el pan y la salsa/ingredientes que te añadirán en el bocadillo. Además de ser barato, ¡estaba riquísimo!

Gante

Como ya he dicho más arriba, con el billete de tren de Bruselas a Brujas puedes hacer parada en Gante sin coste adicional, algo muy útil para conocer en el mismo día dos ciudades distintas. En Gante tan solo estuvimos tres horas y pudimos pasear por el centro de la ciudad, que también tenía algunos canales, y una zona comercial cuyas tiendas cerraban muy pronto -sobre las 6 de la tarde-.

Cogimos el tranvía desde la estación hasta el centro, aunque tuvimos que pedir ayuda para poder organizarnos con las líneas -¡por suerte conocimos en la misma parada del tranvía a una española que residía en Gante y nos enseñó!-. Durante el camino, vimos que Gante aún conservaba algunos retazos de su historia medieval, aunque es una ciudad mucho más modernizada que Brujas, por ejemplo. En la década de los ochenta la ciudad fue restaurada para convertirse en un centro de interés turístico al igual que Brujas, la ciudad vecina.

Tras llegar al centro neurálgico de Gante, pudimos ver la Iglesia de San Nicolás y pasear por la plaza Korenmarkt, además de hacer una parada técnica en el camino para hidratarnos y degustar una refrescante cerveza belga. Después nos apresuramos a volver caminando hasta la estación para regresar de vuelta a Bélgica, cenar y de ahí prepararnos para el día siguiente, ya que nos íbamos de la ciudad para dirigirnos a un nuevo destino.

¿Por qué invertir sólo 48 horas en visitar Bélgica?

Si quieres aprovechar al máximo tu viaje por Centroeuropa y dispones de poco tiempo, pasar un fin de semana en el país belga es todo lo que necesitas para conocer sus lugares más emblemáticos. Comenzando por asentarte en Bruselas, después podrás desplazarte fácilmente hasta la preciosa Brujas y Gante, ciudades pequeñas que pueden apreciarse en un solo día. Personalmente recomiendo invertir más tiempo en Brujas, ya que es muy bonita de ver por su tradición medieval, y Gante como ya he nombrado, es una ciudad más moderna y “normalita”, aunque no deja de tener su encanto.

Como nosotras nos organizamos la semana para poder visitar dos países diferentes, el tercer día cogimos las maletas, compramos los billetes de tren y ¡nos fuimos a conocer Holanda! No descarto volver a Bruselas algún día ya que me encantó y me quedó algún sitio para ver, pero como veréis en un próximo post, mi corazón se quedó en Ámsterdam.

Bélgica es el primer país que visito y mi primera incursión fuera de España. Nunca había viajado al extranjero, así que guardo como mucho cariño el recuerdo de pasear por las calles de Bruselas, el olor a gofre y a chocolate, y la belleza y majestuosidad de la Grand Place.


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